Un tema que se ha debatido en repetidas ocasiones en las últimas reuniones anuales del Foro Económico Mundial en Davos es la creciente fragmentación de nuestro mundo, tanto en el seno de las sociedades como entre naciones. Sin embargo, a pesar de las divisiones y desacuerdos, hay una esperanza que muchos comparten: la convicción de que mediante la IA se puede lograr un progreso significativo a escala mundial.
Yo también comparto esta esperanza, marcada por mi trabajo en una empresa que impulsa la IA en los procesos empresariales. La IA entraña el potencial de fomentar el crecimiento y hacer que las empresas sean más productivas. Puede contribuir a que las economías sean más resilientes y ayudar a las empresas a adaptarse mejor a las perturbaciones, ya sean crisis comerciales mundiales, catástrofes naturales o conflictos regionales.
La IA también puede ayudarnos de manera determinante a alcanzar nuestros objetivos de sostenibilidad, combatir el cambio climático y mitigar sus efectos. Sin embargo, el mundo fragmentado en el que vivimos limita considerablemente esta influencia positiva.
La calidad de la IA depende directamente de los datos de los que dispone y con los que puede trabajar. Cuantas más restricciones, obstáculos y fronteras políticas creemos, menos influencia podrá ejercer la IA, tanto en los países como en las empresas. La IA necesita un entorno unificado y conectado. El potencial de la IA no podrá desarrollarse plenamente hasta que no se supere esta fragmentación. Yo denomino este desafío el «desafío del progreso de la IA».
Si bien muchos reconocen el papel positivo de la inteligencia artificial, la creciente fragmentación de nuestro mundo reduce la posibilidad de aprovecharla al máximo.
Christian Klein, CEO de SAP
Para resolver un reto global como la fragmentación debemos dividirlo en pasos más pequeños y tangibles. ¿Cómo podemos convertir la IA en una herramienta más potente para el progreso? ¿Cómo podemos superar este reto paso a paso?
Todo empieza justo delante de nuestra puerta: en las propias empresas. Y para empezar, la migración al cloud es un primer paso fundamental. El cloud garantiza que la IA pueda acceder a los datos de forma sistemática y exhaustiva. Además, las últimas innovaciones en IA permiten actualizar las soluciones en el cloud sin problemas y de forma automática.
Asimismo, el software integrado en el cloud ofrece un entorno estandarizado para datos y procesos, lo cual ayuda a las empresas a mantener sus datos estructurados, limpios y coherentes, un requisito fundamental para poder utilizar las aplicaciones de IA de modo eficiente.
El segundo paso consiste en conectar las empresas entre sí y establecer un ecosistema industrial. Para ser más productivas, resilientes y sostenibles, las empresas deben intercambiar información con proveedores —a menudo miles de ellos—, así como con clientes y partners de innovación. En una época en la que la IA se está integrando cada vez más en nuestra vida empresarial, crear redes empresariales inteligentes es más importante que nunca.
Cuantos más datos puedan intercambiar las empresas, mejores serán los resultados y mayor impacto positivo tendrá la IA. Así el ecosistema al completo se beneficiará de una mayor competitividad y capacidad de innovación.
El tercer paso consiste en crear un marco normativo internacional que impulse las innovaciones en IA de forma responsable. Los gobiernos y los reguladores pueden reducir los obstáculos innecesarios al intercambio de datos dentro de los países y entre ellos. Y mediante una estrecha colaboración con la industria, los actores públicos pueden armonizar en mayor medida las regulaciones tecnológicas, sobre todo entre las principales economías de Norteamérica, China y Europa.
Al mismo tiempo, debemos generar confianza. La falta de confianza es uno de los principales motivos de la fragmentación global y el mayor obstáculo para la cooperación. Sin embargo, las empresas internacionales pueden generar confianza mediante normas comunes sobre el uso y la protección de los datos, y una IA responsable y ética. Estas «confederaciones de confianza» fomentan el intercambio de datos y allanan el camino para una acción conjunta.
Las medidas que contribuyen a reducir la fragmentación y a aumentar la interconexión son las tecnologías en el cloud, las redes empresariales y un entorno global más armonizado basado en la confianza. Al mismo tiempo, estas medidas permiten a las organizaciones participantes sacar mucho más partido de la IA.
Es como un puzle de 10 000 piezas: comenzar no es fácil y la imagen completa no puede aparecer de golpe. Pero si nos concentramos en encajar primero algunas piezas, el conjunto va haciéndose visible poco a poco. A medida que aumenta la interconexión, el progreso se acelera.
Depende de nosotros ir componiendo el puzle de la IA pieza a pieza y superar la fragmentación paso a paso. Solo así podremos aprovechar todo el potencial de la IA, no solo para unos pocos, sino para muchos.
Este artículo se publicó originalmente en el sitio web del Foro Económico Mundial. Se vuelve a publicar aquí con el permiso de SAP y el FEM.