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¿Puede el transporte público mejorar su protección frente a los ciberataques y, al mismo tiempo, aumentar su soberanía digital? Sí. De hecho, se recomienda combinar ambos objetivos. Sin embargo, antes de ponerlo en práctica, es imprescindible realizar un análisis riguroso de los requisitos de soberanía.
En febrero de 2026, un ataque DDoS masivo paralizó los sistemas de información y reservas de la empresa ferroviaria estatal. La Oficina Federal de Seguridad de la Información (BSI) calificó el ataque como inusualmente grande. La buena noticia es que los trenes siguieron circulando y nadie resultó herido. No obstante, las empresas de transporte se preguntan cómo proteger mejor las aplicaciones e infraestructuras especialmente críticas para la seguridad. Quien consiguió intervenir en los sistemas de control ferroviario podría, en casos extremos, modificar desvíos y poner en peligro la vida de los pasajeros. Por eso, muchos de nuestros proyectos con empresas del transporte público persiguen dos objetivos claros: más seguridad y más soberanía digital.
Hace unos diez años, la mayoría de las 593 empresas de transporte actuales trasladaron parte de su infraestructura de IT al cloud, por ejemplo, los sistemas Office o SAP. Sin embargo, al respecto de la IT ferroviaria y las infraestructuras han actuado con mucha más cautela. Los sistemas utilizados para planificar, controlar o accionar cambios de vía suelen seguir funcionando en servidores propios. Este elevado grado de soberanía tiene un coste: las empresas deben proteger por sí mismas sus servidores frente a ciberataques, una tarea que no forma parte de su actividad principal. Las compañías de transporte más pequeñas, en particular, consideran que esta situación supone un desafío importante.
Dado que ya existen soluciones europeas de cloud capaces de ofrecer el máximo nivel de soberanía para aplicaciones críticas desde el punto de vista de la seguridad, el sector está definiendo actualmente qué cargas de trabajo deben alojarse en cada entorno. Naturalmente, el objetivo es equilibrar soberanía, seguridad y rentabilidad. Sin embargo, esto no siempre resulta sencillo. Hay ámbitos en los que los criterios económicos pasan a un segundo plano: cuando está en juego la seguridad de los pasajeros, las empresas ferroviarias deben apostar por el máximo nivel de autonomía y protección, aunque esto implique mayores costes y menos servicios.
El creciente interés por la soberanía en todos los sectores está estrechamente relacionado con las tensiones geopolíticas de los últimos años. Como mínimo desde la cumbre sobre soberanía digital europea, ha quedado claro que un alto grado de autonomía también es un factor clave para la competitividad empresarial y para reforzar la resiliencia frente a los ciberataques. La preocupación en el mundo empresarial había aumentado con anterioridad cuando el director jurídico de Microsoft Francia reconoció que su empresa no podía garantizar la protección de los datos de la UE antes de transferirlos a Estados Unidos. Cada vez está más asentada la idea de que Europa debe reducir dependencias, no solo en tecnología, sino también en energía, materias primas y seguridad. Por este motivo, ahora las empresas de transporte clasifican sus cargas de trabajo y les asignan niveles de seguridad, y solo después determinan qué infraestructura es la más adecuada. Y es que la soberanía digital es un concepto complejo debido a que no todas las aplicaciones requieren el mismo nivel de protección. En términos generales, pueden distinguirse tres niveles.
1. Soberanía de datos: hace referencia al lugar donde se almacenan los datos y al marco jurídico al que están sujetos. Gracias al RGPD, Europa cuenta con una posición sólida en este ámbito debido a que los datos personales se almacenan y procesan dentro de la UE. Para muchas aplicaciones del sector del transporte, como los análisis posteriores de trayectos o los análisis de capacidad, este nivel de protección es suficiente.
2. Soberanía operativa: va un paso más allá y describe, por ejemplo, el grado de transparencia y control que tiene una empresa sobre los procesos operativos de su proveedor de IT. ¿Quién tiene acceso al centro de datos? ¿Quién administra los sistemas? ¿Se pueden restringir o desactivar servicios sin previo aviso, por ejemplo, debido a decisiones geopolíticas? Para los sistemas de gestión y planificación del transporte, es decir, para todo lo que ocurre antes de que un tren se ponga en marcha, la soberanía operativa es fundamental.
3. Soberanía tecnológica: representa el nivel más exigente. La empresa debe poder controlar toda la pila tecnológica, desde el hardware y el sistema operativo hasta la propia aplicación. En caso necesario, debe poder cambiar rápidamente de proveedor sin comprometer la operativa. Este nivel es imprescindible para todo lo que sucede mientras un tren está circulando, como el control ferroviario, los centros de mando o la señalización.
Estos tres niveles se entienden mejor si se analizan a lo largo del proceso operativo de un trayecto ferroviario:
Antes del trayecto: este nivel incluye la planificación de capacidades, la planificación de rotaciones, la elaboración de horarios y la gestión de recursos. Aquí se organizan los procesos operativos mediante sistemas que no pueden fallar, aunque no afectan directamente a la vida o integridad física de las personas. La soberanía operativa es el criterio clave.
Durante el trayecto: aquí entran en juego el control ferroviario, la tecnología de enclavamientos, la señalización y el accionamiento de agujas, es decir, el máximo nivel de seguridad. Cualquier manipulación de estos sistemas podría costar vidas. Por eso, los criterios económicos pasan a un segundo plano. La soberanía tecnológica es obligatoria.
Después del trayecto: en esta fase se analizan los datos operativos, se evalúa la puntualidad y se optimizan los procesos. En general, la soberanía de datos es suficiente para esto, puesto que los datos deben estar protegidos, pero la presión operativa es menor.
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El transporte público no es el primer sector que se enfrenta a estos retos. Ya existen soluciones probadas para distintos niveles de soberanía. La identificación sanitaria digital, que permite a millones de personas aseguradas acceder a sus historiales médicos electrónicos, funciona sobre un Open Sovereign Cloud certificado por la BSI. De este modo, T-Systems garantiza al sector sanitario tanto la soberanía de datos y tecnológica como la escalabilidad. La aplicación de alertas NINA informa simultáneamente a millones de usuarios en situaciones de peligro. Debido a que se trata de un sistema crítico para la seguridad nacional, la gestionamos en un cloud privado; y en este caso era imprescindible garantizar la soberanía operativa. En Deutsche Telekom también hemos asignado nuestras cargas de trabajo a distintos niveles de soberanía y, a partir de esa base, hemos implantado una estrategia de cloud híbrido.
¿Cómo pueden las empresas de transporte alcanzar el máximo nivel de seguridad y soberanía?
1. Clustering: primero identifica qué nivel de soberanía necesita cada sistema, desde la informática de oficina hasta los centros de control.
2. Análisis de cargas de trabajo: evalúa la sensibilidad de los datos, los requisitos de disponibilidad y el marco regulatorio de cada aplicación.
3. Migración: asigna cada software al nivel de soberanía adecuado. El abanico va desde las ofertas de hyperscalers hasta clouds privados pasando por variantes de cloud soberano.
El resultado no es un enfoque monolítico, sino un modelo de cloud híbrido que equilibra soberanía, seguridad y rentabilidad. Esto brinda al sector del transporte público —y a muchos otros sectores— la oportunidad de reforzar la independencia de Alemania y Europa. Para ello, con T Cloud proporcionamos un entorno de cloud soberano, seguro y de alta disponibilidad. Así garantizamos que los datos sensibles de infraestructuras y operaciones circulen por una vía segura sin salir de las fronteras nacionales y europeas, un factor decisivo en infraestructuras críticas como la red ferroviaria.
1. El camino de Europa hacia la soberanía digital, Bitkom, noviembre de 2025
2 Aumenta el número de ciberincidentes contra infraestructuras críticas, Die Zeit, enero de 2025
3 Situación de riesgo de las infraestructuras críticas, BSI, junio de 2025
4 The future of Cloud in 2029, Gartner, mayo de 2025