A menudo, las empresas lidian con demasiadas identidades, demasiadas autorizaciones, un acceso a los sistemas insuficientemente controlado y entornos de identidad fragmentados. Los procesos manuales y las implementaciones de Cero confianza suelen generar fricción en la operación. Un enfoque sólido de gestión de identidades y accesos (IAM) centraliza el control, aplica el principio del mínimo privilegio para usuarios y sistemas, automatiza la gestión de accesos y limita el movimiento lateral en la red. Por un lado, esto reduce los riesgos, y, por el otro, permite un crecimiento digital seguro y sin fisuras.