Hannover Messe Industrie 2016
Perspective Internet of Things

¡Bienvenido a la ciudad conectada!

26-sep-2016

El Internet de las Cosas está llegando a la vida urbana. Siendo la tecnología subyacente a las soluciones de la ciudad inteligente, conecta la infraestructura urbana. Veámoslo más detenidamente.
As the underlying technology of smart city solutions, the Internet of Things connects the urban infrastructure.
Tokio tiene casi 38 millones de habitantes, Yakarta más de 31 millones y Delhi alrededor de 26 millones: las ciudades siguen atrayendo a personas nuevas. Para 2030, se espera que un 60 por ciento de la población mundial viva en grandes ciudades. Las consecuencias: escasez de agua potable, montañas de basura, bloqueos permanentes en la circulación y contaminación del aire. ¿Cómo pueden las municipalidades gestionar estos retos con unos presupuestos ajustados? Una de las claves es la ciudad inteligente: conectada e inteligente. Representa una mejor calidad de vida y un consumo reducido de los recursos.

El coche compartido no es más que el principio

Ciudades de todo el mundo están aplicando ideas individuales en su camino para convertirse en ciudades inteligentes. Por ejemplo, el caso del coche compartido: hace tan solo unos años, los coches compartidos eran criaturas exóticas en las junglas urbanas de Alemania. Hoy en día, fabricantes de automóviles de renombre como BMW y Daimler –y ahora Opel– ofrecen este tipo de servicios. Y con éxito: según un pronóstico de la consultora Frost & Sullivan para 2020 se espera que haya unos 15 millones de coches compartidos. Es posible gracias a los vehículos conectados y al uso generalizado de los smartphone. Los datos de GPS ayudan a los usuarios a localizar un vehículo disponible y al operador a facturar según el uso real del mismo.

Búsqueda de aparcamiento inteligente

Aparcamiento garantizado: según un estudio solicitado por la Asociación Alemana de la Industria del Automóvil (VDA), los conductores alemanes desperdician 560 millones de horas al año buscando aparcamiento, usando millones de litros de combustible y liberando cantidades excesivas de gases de combustión. Como resultado, muchas ciudades están buscando soluciones para acelerar la búsqueda de aparcamiento. En Santander, por ejemplo, el Internet de las Cosas ayuda a los motoristas. El ayuntamiento ha colocado cuatrocientos sensores por todo el centro de la ciudad. Estos aparatos registran qué aparcamientos están libres u ocupados y envían la información a la nube a través de redes inalámbricas desde donde, a través de sistemas de iluminación conectados, se dirige a los motoristas al aparcamiento libre más cercano.

Las papeleras piden que se las vacíe

En Ámsterdam, la digitalización empezó con la recolección de la basura. Para ello, la ciudad equipó más de 2000 papeleras con sensores. Estos registran lo llenas que están las papeleras y transmiten esta información al sistema central a través de la red celular. Como resultado, las empresas de recogida de basuras saben exactamente cuándo hay que vaciar cada papelera. En lugar de a intervalos regulares, en la actualidad, sólo recogen la basura cuando se solicita, reduciendo así el tiempo transcurrido vaciando papeleras medio llenas. La ciudad ahora está más limpia, ya que los equipos de recogida vacían las papeleras rebosantes a tiempo.

Los datos dan una perspectiva nueva

El análisis del IdC también tiene mucho potencial. En la República Checa, por ejemplo, el Centro RODOS para el desarrollo de los sistemas de transporte ha desarrollado un modelo de movilidad complejo, basado en los datos de las redes celulares y los sistemas de seguimiento del tráfico. Con este modelo, el equipo Rodos es capaz de asesorar a la policía, los bomberos y los servicios de rescate a la hora de organizar y celebrar eventos de gran escala. Praga, la capital checa, utiliza este modelo para optimizar sus servicios de transporte público.

Se necesitan estándares y plataformas abiertos

En este punto, las ciudades están aplicando soluciones del IdC individuales para hacer frente a grandes retos. Sin embargo, todavía hay mucho camino por recorrer antes de que hayamos conectado completamente las ciudades inteligentes. Hay varias razones para esto, muchas de ellas relacionadas con la responsabilidad. En la actualidad, los organismos administrativos individuales involucrados en la ciudad inteligente trabajan, en su mayor parte, de manera independiente los unos de los otros. Para capturar todo el potencial y los efectos de sinergia, las ciudades tienen que consolidar las actividades de todos sus departamentos e involucrar a los residentes en los procesos de innovación. Algunas ciudades, como Glasgow, Bruselas y Atlanta, han designado “gestores de la ciudad inteligente” para llevar a cabo estas labores.

Estándares uniformes

El mayor reto: desarrollar, internacionalmente, estándares y plataformas uniformes abiertos para conectar entre sí semáforos, aparcamientos, papeleras y otros elementos de la infraestructura sin grandes esfuerzos. Todavía hay que desarrollar estándares globales semejantes para la ciudad inteligente, algo que en estos momentos bien está en fase de desarrollo o difiere en función del país o del uso. Como resultado, muchas ciudades están creando sus propias plataformas, que conectan las diferentes soluciones de TI entre sí, y se aseguran de que la ciudad inteligente hable una lengua común. Estas plataformas también simplifican la administración de los aparatos y datos conectados.

Evitar el colapso

Sin embargo, al volverse más dependientes de las TIC, las ciudades también tienen que tener en cuenta la seguridad de las TI y tiene que protegerse frente a los ciberataques. Además, la red celular tiene que poder hacer frente a las exigencias de una ciudad conectada. Nuevos estándares de comunicación inalámbricos como el 5G y el Narrow-Band IoT son necesarios para transferir pequeñas cantidades de datos a través de largas distancias. Asimismo, un fallo en la red debería afectar únicamente a un puñado de servicios opcionales y no hundir toda la infraestructura urbana.