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Un martillo de juez sobre una mesa de madera y la bandera de la Unión Europea

El legítimo derecho a una IA segura y soberana

Cómo se benefician los juristas del Industrial AI Cloud a través de la plataforma Noxtua

22-abr-2026Dr. Leif-Nissen Lundbæk

Artículo de opinión del Dr. Leif-Nissen Lundbæk, director ejecutivo y cofundador de Noxtua

La inteligencia artificial está cambiando nuestra forma de trabajar en prácticamente todos los sectores. Sin embargo, las reglas del juego no son las mismas en todas partes. Los juristas de bufetes y departamentos jurídicos, la administración pública y la justicia trabajan a diario con información que se encuentra entre la más sensible que existe: secretos profesionales, procedimientos judiciales o resoluciones administrativas. Quienes utilizan la IA en este ámbito asumen una responsabilidad frente a los clientes, frente a la ley y, en última instancia, también frente al Estado de derecho en su conjunto.

Por qué la IA jurídica es una categoría propia

Por un lado, esta responsabilidad se refiere a la calidad y precisión de los resultados de la IA. Una IA que cite erróneamente una norma legal o que confunda la situación jurídica de dos países puede provocar perjuicios muy concretos en el ámbito jurídico. Muchos modelos de IA que se encuentran hoy en el mercado se han desarrollado para un espectro de aplicación lo más amplio posible, lo cual los hace versátiles, pero no necesariamente fiables para su uso en el ámbito jurídico. En el contexto jurídico, lo que importa no es lo elegante que sea una formulación, sino si la base de fuentes es fiable, la argumentación transparente y el resultado comprensible. Por eso, una base de datos fiable es uno de los pilares fundamentales de una aplicación de IA tan especializada. 
 

Soberanía: dónde se procesan los datos no es una cuestión secundaria

El segundo pilar fundamental de la IA jurídica especializada se refiere a la seguridad y la soberanía. Al fin y al cabo, los abogados, por ejemplo, están sujetos al secreto profesional y deben cumplir estrictas normas penales, profesionales y de protección de datos. Cuando los bufetes, empresas, tribunales, organismos públicos o ministerios utilizan la IA en el contexto jurídico, surge una pregunta que, a primera vista, parece técnica, pero que es fundamental desde el punto de vista político y jurídico: ¿dónde y cómo se procesan estos datos y quién tiene acceso a ellos en caso de duda?

En realidad, esta cuestión debería habernos preocupado a todos mucho más y mucho antes; al fin y al cabo, la Ley de Aclaración del Uso Lícito de Datos en el Extranjero (Clarifying Lawful Overseas Use of Data Act), más conocida como Ley CLOUD de Estados Unidos, ya tiene ocho años. Esta ley permite a las autoridades estadounidenses solicitar datos a los proveedores de servicios en el cloud de Estados Unidos, con independencia de dónde se encuentren físicamente sus servidores. Su alcance puede variar en función de los distintos ámbitos de aplicación. Sin embargo, para el sistema judicial, que puede considerarse una infraestructura crítica debido a su papel esencial para el Estado de derecho y la democracia, la soberanía digital no es un «extra» deseable, sino un requisito básico. 

La situación jurídica de partida de la Ley CLOUD no ha cambiado de forma sustancial desde entonces. En cambio, dada la volatilidad geopolítica, sí ha surgido una nueva conciencia al respecto, acompañada, afortunadamente, de la voluntad de abordar este problema de forma concreta. 

La concienciación sobre la soberanía digital supone, al mismo tiempo, una gran oportunidad para las empresas digitales europeas, siempre que la soberanía no se reduzca a un eslogan de marketing vacío de contenido. Aquí es donde la infraestructura del cloud adquiere una relevancia especial. Y es que una IA potente procedente de Europa y usada en Europa necesita una infraestructura en el cloud que sea eficiente, resiliente, segura y soberana. Este es un aspecto que merece la pena analizar con detenimiento. La soberanía digital es más que la mera ubicación geográfica en Europa, ya que la Ley CLOUD de Estados Unidos afecta también a los centros de datos de proveedores de cloud estadounidenses ubicados en Europa. Si se toma en serio la soberanía digital de Europa, los proveedores de cloud estadounidenses quedan descartados. 

Para Noxtua, como IA jurídica soberana de Europa, el Industrial AI Cloud de Telekom, bajo control europeo, es por tanto un pilar fundamental de nuestra estrategia de soberanía. Al fin y al cabo, la fábrica de IA no solo es compatible con la Ley de IA de la UE, sino que también cumple los exigentes requisitos de cumplimiento normativo de sectores altamente regulados, como el judicial, y tiene en cuenta la protección de datos y la seguridad. Al mismo tiempo, esto también nos ayuda en nuestra escalabilidad y expansión en el continente europeo. En efecto, como IA jurídica de y para Europa, desarrollamos versiones especializadas para los distintos países y jurisdicciones, en estrecha colaboración con las principales editoriales jurídicas y con el fin de simplificar el trabajo de los juristas de toda Europa de forma práctica, segura y soberana. 

IM-Lundbæk-Leif-Nissen

Hacen falta sistemas de IA diseñados desde cero para que los datos permanezcan donde deben estar: bajo control europeo y de conformidad con la legislación europea.

Dr. Leif-Nissen Lundbæk, director ejecutivo y cofundador de Noxtua

IA de y para Europa

Nuestros datos tienen un valor, tanto económico como altamente estratégico. Además, cuanto más sensible es el contexto, más importante es la cuestión de a quién confiamos ese valor. Esto es especialmente cierto en el ámbito jurídico: quienes utiliza la IA para elaborar un documento jurídico, redactar correspondencia con las autoridades o revisar un contrato pueden estar revelando información altamente sensible sin ser conscientes de dónde terminan esos datos y cómo se reutilizan.

La protección de datos no es un detalle burocrático, sino un derecho fundamental. Con el creciente uso de la IA generativa en ámbitos sensibles, este derecho fundamental adquiere una nueva dimensión. Ya no basta con aceptar la política de privacidad. Hacen falta sistemas de IA diseñados desde cero para que los datos permanezcan donde deben estar: bajo control europeo y de conformidad con la legislación europea.

Los últimos años Europa ha marcado un rumbo regulatorio importante, y lo que debe seguir ahora es la inversión en tecnología propia. Por eso espero que más empresas europeas se atrevan a seguir este camino y que crezca la demanda de tecnología en la que, como europeos, podamos confiar de verdad.

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Director ejecutivo y cofundador, Noxtua

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