La fragmentación de la normativa, los riesgos derivados de terceros y la falta tanto de transparencia como de uniformidad en los controles dificultan la gestión de la gobernanza y el cumplimiento normativo. Las empresas suelen tener dificultades para convertir los riesgos en información empresarial cuantificable. Un programa sofisticado de gobernanza, riesgo y cumplimiento normativo (GRC) aporta estructura, transparencia y controles basados en datos. También resuelve las ambigüedades, garantiza la rigurosidad de los procesos de auditoría, refuerza la confianza y adapta la seguridad a la estrategia empresarial.